jueves, 6 de octubre de 2005

Saqueo asiático

Chusmacaca: Hermanos y hermanas,

Ha pasado bastante tiempo desde que di mis primeras y hasta ahora ultimas noticias sobre mi viaje oficial como representante de la ANGEL en Malasia y hasta ahora no me habia dado cuenta de que han pasado ya como tres semanas o así.

Bien, después de mis primeras experiencias con los retretes malayos (ya por fin superadas) y los primeros impactos culturales (mi calva patillera resulta ser un impacto brutal entre las gentes de esta tierra), estoy comenzando a integrarme en este país que nos ha acogido con los los brazos abiertos. Como no sentirme plenamente gitano en este país con esos motochiringos que corren por las calles, con la cantidad de tiendas ambulantes que venden pollo con gripe o ese tipejo que vende helados sobre una moto con sidecar-nevera mientras aguanta una sombrilla de Camy con la mano que no conduce? Como no sentirme gitano cuando me tengo que quedar aqui practicamente una semana más porqué nos han robado la mitad del material necesario para acabar lo que estamos haciendo?

Si herman@s, aqui estoy aprendiendo el autentico arte del pispe, la chanela y el disimulo. Pones un tornillo y sueltas el destornillador, ya no hay destornillador. Que técnica, que saber estar y que clase, si señor! El lute era un aficionado comparado con esta gente.
Su tecnica es el despiste: una obra con 20 o 30 hindues y chinos dando vueltas alrededor tuyo, soldadores sin gafas y con pasamontañas que parecen ninjas, indios caminando descalzos sobre un techo a medio montar. De esta manera es imposible saber quien cojones te ha chorrado el martillo mientras lo levantas para golpear un clavo.

Lo que los hace aún más profesionales es que el gobierno malayo nos asigno un policía secreto (descubrimos quien era a los dos dias: el único que no robaba) y el muy desgracias no se ha enterado de nada.

El raterismo, el chiringueo ambulante y el tuning carton-piedra me hacen sentir como en casa, es cierto, pero aún no he visto que esta gente tenga un patriarca como esta mandao o sean capaces de pegarse unos cantes que valgan la pena, en eso los gitanos somos unicos!

Nada más herman@s gitan@s, creo que este será mi ultimo reporte de éste viaje. Tengo que volver unas 5 veces más por aqui, así que al final creo que hasta aprenderé a hacerle un puente a un Proton (la marca malaya) y a escapar de la Polis conduciendo por la izquierda.

Salud compadres.

Chukel: Hermano, se me saltan las lágrimas a cada capítulo que leo d tu estancia en Malasia... (se me saltan por tres motivos: De emoción, de risa y de la raya que me acabo de meter, que estaba cortada con Calgonit Plus, el mejor antical)

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